El domingo 28 de octubre culminó un año caracterizado por la suma de agotadores procesos electorales que, a lo largo de diez meses, estuvo atravesado por comicios provinciales y municipales en diferentes puntos del país.
Esta singular situación favoreció la dispersión del electorado en juegos de alianzas trabajosos y complejos, pero también permitió llevar adelante experiencias unitarias que en algunos casos tuvieron buena aceptación en el plano electoral y asimismo sentaron bases para el desarrollo futuro de un espacio más amplio que aporte a la construcción de una alternativa política en el orden nacional.
Terminó un año electoral, pero también se cerró la etapa que nuestro país comenzó a transitar en diciembre de 2001, y como en una suerte de parábola, lo hizo exhibiendo a la gobernabilidad, quizá, como el logro más relevante obtenido por el poder real de la Argentina (...)
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Una nueva etapa tras el año electoral
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