El conflicto entre Argentina y Uruguay: La crisis por las pasteras puso al desnudo el alto grado de vulnerabilidad de dos Estados vecinos que, por sus propias debilidades, carecen de un plan común de crecimiento estratégico.
La fumarola de las chimeneas de la planta de Botnia, desde las que comenzó a emanar humo gris, plantea un grave problema ambiental, pero también es un contundente índice de la falta de capacidad de las gestiones gubernamentales de ambos lados del Río de la Plata que, a lo largo de dos años, no pudieron encontrar un espacio de diálogo autónomo para resolver una cuestión que puso en una situación inéditamente tensa a las relaciones bilaterales de Argentina y Uruguay.
Es verdad que al permitir el emplazamiento de la multinacional Botnia en su territorio, la República Oriental violó el Estatuto del Río Uruguay, pero no deja de ser cierto que la decisión de construir esa planta fue una determinación que la gestión Vázquez heredó de su antecesor, Jorge Battle, y que la rescisión del contrato hubiera significado una pérdida sumamente onerosa para el vecino país.
La cuestión es que nuevamente los intereses de las multinacionales lograron interponerse entre Estados que por su historia y necesidades estratégicas están llamados a transitar un camino común.
Así las cosas, el desarrollo de la crisis de las pasteras -no hay que olvidarse que Ense, y solo por problemas de índole financiero, postergó la construcción de su planta que será emplazada en Nueva Palmira- no hizo otra cosa que poner al desnudo el alto grado de vulnerabilidad de dos Estados vecinos que, por sus propias debilidades, carecen de un plan común de crecimiento estratégico.
De esta manera, corridos por la urgencia y por la falta de capacidad para generar otra cosa que lo que por momentos se tornó en una conversación entre sordos, los dos países perdieron una oportunidad, no solo para debatir abierta y sensatamente una política articulada tendiente a corregir las situaciones que atentan contra el medioambiente en ambos lados de la frontera, sino que, a la hora de determinar los mecanismos para acercar posiciones optaron por una de las peores recetas.
viernes, 16 de noviembre de 2007
Al ritmo de las multinacionales
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