El mandato de la institución no ha cambiado, pero el mundo en el que debe trabajar ha cambiado dramáticamente y por lo tanto debemos adaptarnos». Con esta aseveración formulada el primer día de noviembre cuando asumía la titularidad del FMI el francés Dominique Strauss-Kahn, explicita de manera contundente cuál es el sentido que tiene la designación de un economista, presentado como partidario de la reforma, en una institución sumamente desprestigiada que deberá comenzar a conducir en medio de las presiones de economías emergentes que como en el caso de China, Brasil, India, Sudáfrica y México demandan una participación más determinante en ese organismo financiero global.
lunes, 19 de noviembre de 2007
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