viernes, 21 de septiembre de 2007

Construcciones y caminos

La derrota cultural que sufrió el neoliberalismo en la región disoció al poder real de la sociedad civil y el Estado, esto propició la reconstrucción del movimiento popular que en estos días protagoniza distintos procesos en Venezuela, Bolivia y Ecuador. En nuestro país abonó la crisis de representación de las herramientas políticas utilizadas por ese poder real y hasta llegó a horadar la propia institucionalidad.
De esta manera, en el marco de una crisis política nacional en la que los comicios cordobeses aparecen como un claro índice y que no presenta perspectivas de resolución inmediata tras las elecciones de octubre, las contradicciones de la gestión Kirchner son un claro ejemplo de las limitaciones propias de cualquier expresión de Tercera Vía, pero también abren las puertas a la posibilidad de avanzar en la construcción, desde la política, de un proyecto de alternativa. Se trata de un camino en cuya confección necesariamente tendrán que estar presentes los partidos políticos, de una tarea en la que, con un espíritu amplio, deben comprometerse todos aquellos sectores de centroizquierda e izquierda y que debe estar sustentado también en la construcción de poder popular. Queda cada vez más claro que, aunque pueda presentarse aparentemente contradictorio, el camino elegido por la derecha en pos de su fortalecimiento identitario es sumamente coherente.
Así, al sustento que le brindan postulados éticos y aun morales que no resulta aventurado calificar como cercanos al medioevo, se suma un discurso diseñado a partir de categorías propias de un pueril positivismo que no tiene el menor pudor a la hora de echar mano a elementos propios del glosario del progresismo y la izquierda, cuando de lo que se trata es de interpelar a sociedades en las que todavía no cicatrizaron las heridas abiertas por más de una década de la expresión más brutal del neoliberalismo.
Aunque con distintas particularidades, y como no podía ser de otra manera, se trata de un diseño global, en el que cobran protagonismo personajes como un Pontífice que propicia las misas en latín y alerta sobre el peligro que para la humanidad trae la ciencia o Nicolas Sarkozy que gana elecciones a fuerza de meterle palos a los trabajadores.
Todo resulta funcional a la constante recreación de la ronda global de negocios, que tal como están las cosas, ya no atenta solo contra la posibilidad de los pueblos de tener una vida digna, sino que con su voracidad depredadora pone en peligro el futuro mismo de la humanidad y el planeta.
La restauración que postula la nueva derecha, no se propone, al menos desde lo formal, la recreación de formas tradicionales, pero intenta avanzar hacia la recomposición de los lazos del poder real con la sociedad civil y el Estado. En nuestro país, esto se advierte como el sonido del agua en los oídos de un sediento entre la jerarquía católica que advierte que tiene mucho para ganar en el marco de la profunda crisis de representación que padecen los partidos tradicionales. Así, la restauración cultural de los otrora considerados valores sagrados de los argentinos aparece como un elemento necesario para la consolidación de la nueva derecha que comienza a delinear estructuras y liderazgos.
Pero lejos de estar muerto, como en una fábula, el monstruo solo se agazapó y es entonces tarea de los pueblos, evitar que vuelva a atacar. Un capítulo trascendente es aquel que transitamos en este año electoral, en el que el Partido Comunista protagoniza experiencias muy varias en distintos puntos del país, que desde su heterogeneidad buscan aportar a la construcción de una fuerza alternativa nacional.

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  © protagonistas delsur de Gustavo Cano para www.protagonistasdelsur.blogspot.com 2009

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