Comienza el Año Internacional del Che y es para las y los comunistas un compromiso de honor. Emprendemos un recorrido muy exigente que se va a iniciar con el acto del 6 de octubre que convoca el PC y culminará en Rosario con el despliegue de un relevante programa de actividades de alcance nacional e internacional, en junio próximo. Recordar y honrar al Che no es novedoso para los comunistas argentinos. Estuvimos a su lado desde las experiencias inmediatas al triunfo de la Revolución Cubana, por lo que es válido rememorar momentos trascendentes que desde entonces marcaron profundamente la línea de nuestro Partido. Tal es el caso del acto que en 1984, apenas salidos de la dictadura, se realizara en la ciudad de Rosario, en lo que significó un paso inicial de una búsqueda incesante que tuvo un hito en el 16º Congreso del PC y también se expresó en innumerables acciones internacionales y nacionales entre las que figuran encuentros, seminarios, grandes hechos artísticos, publicaciones, debates, congresos e intercambio con revolucionarios de distintos países para reconstruir en nuestra acción política los rasgos fundamentales del pensamiento guevariano. Esta memoria y señales remiten a múltiples facetas: textos, ideas, acción e imágenes que acompañan nuestra tarea política y que reivindicamos. Las maravillosas fotografías, los jóvenes con sus banderas del Che, la efigie del Comandante en remeras, su pensamiento e historia en libros y folletos, son imágenes que se multiplican en cada manifestación popular e identifican a lo mejor de nuestro pueblo.
Recorrer el camino del Che no es algo nuevo para el Partido Comunista. La victoria de la Revolución Cubana inspiró profundamente la ideología y acción de la generación de nuestro Partido que en la década del 60 protagonizó episodios extraordinarios como el Cordobazo en el que floreció la lucha del Che, y antecedió a las grandes luchas populares de los 70. El Che no nos dejó durante los años negros de la dictadura y cobró aun más fuerza en los 80 cuando se impuso un intenso trabajo político e ideológico. Fue entonces cuando aquellas tensiones iniciales de la lectura que sobre la Argentina hizo el Che se expresaron en la decisiones del 16º Congreso que definió las características de la estructura económico social de nuestro país, el sujeto de los cambios y el tipo de revolución para la Argentina.
Luego, en sucesivos congresos del PC, la realidad argentina y la inspiración guevariana comenzaron a tomar forma. La política de unidad que reconoce la existencia de múltiples identidades de inspiración revolucionaria, que tiene como dato culminante la Carta del Che a los Argentinos (ver recuadro), estimuló el despliegue de nuestra línea partidaria en pos de la construcción de un frente de liberación nacional y social que comprenda a todo el sujeto social agredido por el capitalismo y la conformación de una nueva fuerza política que lo represente, capaz de disputar no solo gobierno sino también poder.
Otro rasgo fundamental del pensamiento del Comandante Guevara que marca nuestras acciones es el internacionalismo que es medular en la trayectoria de nuestro Partido. Esta identidad relevante se expresó a lo largo de los años, desde los albores mismos de nuestro Partido, con hitos que tuvieron como protagonistas a heroicos camaradas, mujeres y hombres, que llevaron la solidaridad activa del Partido Comunista a cada uno de los escenarios donde la lucha de clases los requería.
El internacionalismo postulado por el Che incluye la solidaridad y el combate en cualquier lugar de la tierra, pero obligatoriamente, la imperiosa tarea de hacer la revolución en nuestro país, se trata de un concepto que tiene una característica determinante en la lucha antimperialista, algo que los comunistas argentinos sabemos muy bien, una tarea que moviliza día a día las acciones que desarrollamos en el despliegue de nuestra línea partidaria.
Es en ese espíritu que el momento nos encuentra transitando una construcción de carácter unitario, amplia, con profundidad ideológica y contundentes precisiones sobre el proceso que se vive en Nuestra América.
La construcción del socialismo como alternativa para nuestro pueblo es un punto fundamental de nuestros objetivos, que se vio enriquecido por el pensamiento de Guevara. Hablamos de un pensamiento vigente y necesario, que superó las pueriles ideas formuladas por quienes en los 90 aludían al presunto fin de la historia. Con el Che y los pueblos la historia está más viva que nunca, así lo demuestran los procesos abiertos en Nuestra América que, desde la diversidad, se multiplican en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y en el espíritu de cada uno de nuestros pueblos desde el que se construye el socialismo de este siglo: antimperialista y anticapitalista. Esa misma historia corroboró de manera palmaria enfoques anticipados por el Che, la crítica al estatismo como única expresión posible del Estado socialista y que socialismo no es sinónimo de partido único, son solo algunas de ellas.
El Che fue comunista, un comunista de su época, que llega hasta nosotros también a través de Fidel, su entrañable camarada que en horas aciagas no defeccionó, salvó la idea del socialismo y la revolución, y sembró la semilla del proceso que actualmente atraviesa Nuestra América.
Por todo ello y mucho más, los comunistas tenemos un mandato a cumplir que se expresa en una intensa campaña que debe recorrer cada provincia, ciudad, universidad, fábrica, escuela media, que en cada rincón del país tiene que acompañar cada una de nuestras acciones, enfoques orgánicos y propagandísticos. Estamos llamados a desarrollar una verdadera Campaña Nacional, que sin duda, va a contribuir a perfeccionar nuestras acciones unitarias, nuestro compromiso internacionalista y nuestra lucha por el poder y el socialismo. Es una campaña que convoca a todos y todas, los revolucionarios, luchadores y personas de bien. Estamos en camino.
En estos días, a cuarenta años de su caída en combate y ochenta de su nacimiento, muchos se preguntan quién es el Che. Quizá la mejor respuesta sea aquella que encontremos interpelando lo mejor que como personas y sociedad poseemos, en la certeza de que es posible y necesario que lo que allí hallemos se convierta en práctica, porque no se trata de remedar viejas propuestas sino de ser cotidianamente creativos a la hora de emprender la maravillosa tarea que plantea la construcción del socialismo, aquella que propone el desafío para cada revolucionario.
Es en esa interpelación donde nos encontraremos con el Comandante y el Guerrillero Heroico, pero también con aquel que soñó con un mundo donde lo humano sea sinónimo de dignidad. Un hombre que con entusiasmo creador se empeñó en vivificar sus sueños, el que, parafraseando a Nicolás Guillén, es el Che, nuestro Comandante amigo.
CARTA A LOS ARGENTINOS
Eso, compañeros, el que se repita la experiencia histórica del 25 de Mayo en estas nuevas condiciones depende nada más que del pueblo argentino y de sus dirigentes. Es decir, depende de ustedes en cuanto pueblo y en cuanto dirigentes.
De tal manera, que también una gran responsabilidad cae sobre ustedes. La responsabilidad de saber luchar y saber dirigir a su pueblo que hace tiempo está expresando de todas las maneras concebibles su decisión de destruir las viejas cadenas y de liberarse de las nuevas cadenas con que amenaza amarrarnos el imperialismo.
Tomemos el ejemplo de Mayo, el ejemplo tanta veces distorsionado de Mayo, tomemos el ejemplo de la revolución de 1810 que salió de sus fronteras, inundó con una ideología nueva, que no era propia, pero que había encarnado para sí para trasladarla a América. Y pensemos en estos momentos de América en estos mismos momentos en que una especie de 25 de Mayo se ha dado en la zona del Caribe. Y que desde aquí, se lanzan proclamas revolucionarias que llegan a todos los pueblos de América y que en el Segunda Declaración de La Habana es algo así como una Declaración de los Derechos del Hombre para los pueblos de aquella época.
Pensemos en la unidad indestructible de todo nuestro continente, pensemos en todo lo que nos ata y nos une y no en lo que nos divide; pensemos en todas nuestras cualidades iguales; pensemos en nuestra economía igualmente distorsionada, igualmente aherrojado cada pueblo por el mismo imperialismo; pensemos en que somos parte de un ejercito que lucha por su liberación, en cada pedazo del mundo donde todavía no se ha logrado, y aprestémonos a celebrar otro 25 de Mayo, ya no en esta tierra generosa, sino en la tierra propia y bajo símbolos distintos, bajo símbolos nuevos, bajo símbolo del futuro, bajo el símbolo de la construcción del socialismo, bajo el símbolo de la victoria.
La Habana, 25 de Mayo de 1962
sábado, 29 de septiembre de 2007
ANTE EL AÑO INTERNACIONAL DEL CHE
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